miércoles, 19 de febrero de 2014

borrador

Pasé un infierno en el 2012, desde el año 2011 y venía sufriendo desde el 2010 cuando quise lograr mi autonomía por todo lo que sufrí desde el año 2007 y llegado al año 2014 no todo se había mejorado en absoluto, el avance había sido muy lento. En siete año no sólo había renunciado a mis objetivos, había perdido por lo que luchaba pero no me sentí bien en mi piel.

Mi jefe JJ me explotaba miserablemente y me pagaba 5 euros al día y a veces ni eso y ganaba mucho dinero conmigo pero no quería compartirlo porque estaba ahogado por las deudas y sabía que yo era muy sufrido por un lado y que mi familia no me dejaría morir de hambre por otro. Pero no estuvo nada bien que pensara que en el año 2010 mi padre no era tan duro cómo para no darme dinero aunque no me hablase con él si no me llegaba con mi trabajo, pero fue severo conmigo y muy cruel y me hizo pasar hambre y mi jefe, no creyendo tanta crueldad en mi familia tampoco me daba mucho más dinero de 5 euros al día, pues con esa cantidad, hambre no pasas.

¿Cuántas personas viven en este mundo con menos de un dólar al día? Decían que eran más de mil millones, y yo no podía creerlo. Todo el año 2010 no tuve ningún lujo, desde que dejé la casa de mis padres--de nuevo--en el año 2011 hasta agosto del 2012 desgasté mis zapatos deportivos hasta dejarlos pelados de caminar tres kilómetros de ida y tres de vuelta hacia casa de mi jefe para trabajar por cinco euros. Luego caminaba otros tres kilómetros para reunirme con amigos, idea y vuelta, durante un año caminaba del orden de 10 kilómetros diarios mínimo. Al final, midiendo yo un metro setenta y cinco y teniendo 38 años, pesaba menos de 50 kilos, me convertí en un atleta maratoniano. Comía pasta y arroz y mi diversió eran dos cervezas en un supermercado y coger colillas de los ceniceros de los bares para fumarlas migando el tabaco sobre papel de periódico de ofertas de supermercado o publicidad, sacado de las basuras. Creo que debí volverme loco. Estaba todo el tiempo solo. LLEGUÉ A DORMIR EN UN ALBERGUE DE CARIDAD UNA VEZ y solía hacerlo en parques, discotecas de entrada libre, estaciones de autobuses. CONOCÍ LA INDIGENCIA MÁS ABSOLUTA y descubrí algo:

Descubrí que cuando duermes en un parque sin teléfono, sin reloj, sin dinero y sin nada de valor...no teienes miedo a que te roben y duermes tranquilo. Los pobres no tienen miedo más que a perder su libertad porque realemente no tienen nada.

Pensé mucho en la gente que nunca ha tenido nada porque la pobreza para mi llegó de forma inesperada, fue un proceso, no soporté a la familia y perdí su apoyo y sin el apoyo de mi familia me vi en la indigencia, mi padre, mientras tanto, un abogado del estado con una gran pensión, comía chuletos compardos en los grandes almacenes para la gente de su clase, sabiendo que su hijo estaba en Cáritas, pero no le importaba porque sabía que en Castilla nadie se muere de hambre y que siempre habría un mendrugo en alguna parroquia para mi y un plato de caracolillos en los servicios sociales. Y por eso un día fui a los servicios sociales a comer y el encargado llamó a la policía, había mucha delincuencia en aquellos primeros días del 2012 y no era un sitio seguro para un jovencito que ya no lo era, de 50 kilos de peso.

Me hice unas fotos y tenía el cuello no más ancho que una lámpara de mesilla de noche, no más ancho que el puño de un niño de quince años. Supe que iba a morir, se me advertía de ello en sueños y al final me devolvieron el privilegio de volver a mi casa, la casa que me dijeron que era para mi y que luego ya no lo era. Fueron tres años en la indigencia con grados. Medio indigente, poco indigente, mucho indigente, muy-muy indigente, indigente de llamar a la policía...tres años en los que comprendía por fin a los pobres de este mundo, mis hermanos, después de haber veraneado 30 años en Marbella y haber comido en los más lujosos restaurantes del barrio latino de París.

No hay comentarios:

Publicar un comentario